Alimentos Saludables

Te desafiamos a eliminar el mito sobre «comer sano»

Muchas personas piensan que comer sano significa comer siempre lo mismo, sin sabor, ni color, con olores desagradables y prohibiéndose de todo lo que le gusta, ¡PERO NO ES ASI!

En nuestro blog te vamos a contar todo sobre los beneficios de la alimentación saludable, consejos de como aplicarla en tus comidas, pero sobre todo vamos a eliminar el mito de que comer sano es difícil y aburrido.

¿Para comer sano tengo que cambiar toda mi alimentación? … ¡¡¡NOOO!!!
La idea no es eliminar todos tus platos favoritos, ni morirte de hambre, sino modificar las cantidades e incorporar nuevos alimentos que te proporcionen todos los nutrientes necesarios. Suena un poco complicado, lo sé, pero vamos a explicarte todo de una manera súper sencilla.

Anímate a probar y agregar alimentos saludables a tus comidas de todos los días.

¡No se trata de comer menos sino mejor!

¿CUALES SON LOS ALIMENTOS SALUDABLES?

Existen diferentes componentes a la hora de formar un plato y cada uno tiene características propias y cantidades permitidas. Hay tres grandes grupos, hidratos de carbono, grasas y proteínas.

HIDRATOS DE CARBONO: son los nutrientes de los alimentos que el cuerpo utiliza como energía. Estos pueden ser SIMPLES o COMPLEJOS.
Los hidratos simples son la fuente de energía más veloz para el organismo, por su rápida absorción. Mucha de su energía no se utiliza y se almacena en el cuerpo en forma de grasa. Tienen bajo valor nutritivo, por eso se recomienda consumir en pocas cantidades. Ejemplos, azúcar, miel, harinas, frutas con alto contenido de azúcar (banana, uvas) y galletas.
Los carbohidratos complejos son de lenta absorción, por ende la energía aportada es gradual, generan mayor sensación de saciedad y controlan los niveles de azúcar en sangre. Dentro de este grupo se encuentran los alimentos ricos en FIBRA, que están divididos en dos grupos, solubles e insolubles.
Las fibras solubles forman un gel, al disolverse en agua, para permanecer más tiempo en el estómago e intestino delgado, aumentando la sensación de saciedad. Ejemplos, granos, avena, germen de trigo, cebada, centeno, legumbres, manzana, cítricos, zanahoria.
Las fibras insolubles llegan al intestino grueso acelerando el tránsito intestinal y eliminando productos tóxicos. Ejemplos, harina integral, papa con cascara, salvado de trigo, cereales integrales, frutos secos, verduras de hoja, porotos, ciruelas.

GRASAS: Son nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo funcione correctamente. La clave esta en consumir más grasas vegetales que animales. Acá tenemos dos grandes grupos, saturadas y poli y mono insaturadas.
Las grasas saturadas son las “malas”, lo ideal es reducir su consumo. Ejemplos productos elaborados con harina de trigo, alimentos fritos, carnes con grasa, procesados, lácteos enteros y aceites.
Las grasas poli y mono insaturadas son las “buenas”, por ende son las que tenemos que consumir con mayor frecuencia, y en algunos casos reemplazar con estas, las malas. Ejemplo pescado, pollo sin piel, aceite de oliva, soja o girasol, margarina, palta, lácteos light o descremados.

PROTEINAS: Son el sostén del organismo y se renuevan constantemente formando el ciclo metabólico. Pueden ser de origen animal o vegetal. Ejemplos, carnes rojas, blancas, pescado, cerdo, huevos y algunos productos lácteos, en menor proporción vegetales y legumbres.